martes, 2 de junio de 2015

Preikestolen

Lo llaman el secreto mejor guardado de Europa aunque ya no es ningún secreto.Estuve la semana pasada en los fiordos, en Preikestolen, El Púlpito.Es una de las rocas más impresionantes del mundo, la más impresionante de las que yo he visto. Un balcón cuadrado que asoma sobre el fiordo de Lyse o fiordo de la luz a 604 metros de altura. Tan impresionante como la roca misma es el paraje que la rodea.  Cascadas, montañas, lagos glaciares y bosques de ensueño.




Pula aquí para leer la entrada completa

El viaje comenzó el domingo por la mañana. Noruega nos recibe con lluvia y viento, pero a pesar del tiempo decidimos visitar la playa de Sola, donde nos encontramos una curiosa estampa en la arena con cientos de estrellas de mar muertas. Triste y bello a la vez. Después de la playa y completamente empapados vamos a ubicarnos en casa de nuestro anfitrión. Se trata de un tipo danés afincado en Stavanger durante años, amable, cálido, pero algo triste y melancólico. Nos ofrece té, mapa y valiosa información sobre el lugar. Esa misma tarde decidimos visitar el centro de Stavanger.  Es muy bonito y acogedor, con casas de madera que tradicionalmente fueron blancas. Ahora, algunas calles están pintadas con vivos colores. Se respira y se siente el mar. Cientos de gaviotas vuelan por toda la ciudad. Entre turistas y locales recorremos en bici casi todo lo visitable, incluyendo parque y cementerio.







Pero el motivo de la entrada es el que es. 
El lunes por la mañana salimos hacia Preikestolen tarde para no variar. No podía ser de otra manera tratándose de una rumana y un servidor. 
Decidimos hacerlo en bici hasta la base para disfrutar más de la subida y del paisaje. Hay un ferri que cruza desde el puerto de Stavanger hasta el otro lado. Desde él se pueden ver muchos islotes, algunos de ellos boscosos. Y al fondo, lejos, se va adivinando lo que nos espera. La excitación aumenta conforme el barco se acerca más y más a las montañas. De nuevo en tierra nos apeamos, montamos de nuevo en las bicis y comienza la aventura...
Desde ese punto hasta la base donde comienza la caminata hay 20 km. El camino asciende por carretera y algún tramo de carril bici, con ligeras subidas al principio y conforme se avanza se va haciendo un poco más inclinado. Cada vez se ven mejor y más cerca las montañas y hay pequeñas cascadas a los lados de la carretera. Pero sin duda la mejor parte del recorrido son los últimos 5 km. La subida se vuelve ahora dura con bastantes pendientes, pero el paisaje es tan alucinante que merece la pena realizarlo en bici. Sólo así se pueden ver las numerosas cascadas que bajan desde paredes vertiginosas de roca casi negra, los bosques intensamente verdes y muy densamente poblados, algunos humedales y cómo no, varios buenos sectores de escalada deportiva en roca granítica. Pero sigue lloviendo, no tengo con quién, ni tampoco equipo; habrá que volver de nuevo para probar la escalada. De hecho, la última media hora nos llueve bastante fuerte y cuando dejamos las bicis en el área de visitantes estamos completamente empapados.


Último tramo antes del centro de visitantes








Es aquí en el centro de visitantes donde empieza el sendero que lleva a Preikestolen. Está perfectamente marcado ya que es una ruta muy popular. Se tarda entre hora y media y dos horas dependiendo del ritmo y del número de veces que te pares para contemplar los increíbles paisajes. 

La pendiente varía según el tramo. Al principio se atraviesan partes más boscosas. Luego hay una parte intermedia de roca algo más pronunciada y algunos paqueños lagos. Y por último, cuando se va cogiendo altura, el paisaje se hace escarpado y se pueden divisar lejanas líneas de montañas, acantilados y el brazo del mar que se adentra en el fiordo. Apenas faltan 15 minutos para llegar al Púlpito.











Por fin en Preikestolen, que no en la cima. Para la cumbre faltan 30 minutos más, pero el lugar famoso es éste por la curiosa formación en forma de balcón cuadrado. De hecho, poca gente sube hasta la cima a pesar de estar cerca y de que las vistas son igualmente sobrecogedoras. Nosotros sí lo hicimos y pudimos disfrutar de una cumbre sin gente. Y lo mejor es que a la bajada, ya sobre las 8 y pico de la tarde, tampoco quedaba gente en el púlpito, por lo que pudimos disfrutar al máximo del lugar sin distracciones. Además tuvimos la enorme suerte de ver el sol y secarnos un poco antes de que un nuevo frente de nubes apareciera sobre nosotros. Por tener tuvimos hasta arcoíris. Sólo faltó el grifo de Cruzcampo con el vasito congelado, como siempre. 
Bromas aparte, la impresión de estar en un sitio como éste, la sensación de altura, el ruido lejano de las cascadas, el verte envuelto de repente por espesas nubes... las fotos ilustran, pero no hacen justicia ni de lejos a lo sublime del momento. Una vez más, los dioses de la montaña fueron benevolentes con nosotros.





Desde el púlpito mirando hacia abajo.



Más arriba del Púlpito, camino de la verdadera cima.


Las nubes reaparecen momentos antes del descenso


La bajada la hizimos en poco más de una hora. En Noruega en estas fechas anochece casi a las 11 así que aún pudimos ver la puesta del sol antes de llegar de nuevo a las bicis. Ahora había que volver los 20 km hasta el puerto, coger el ferri y hacer otros 15 km hasta la casa. El descenso en bici por la noche también fue divertido, pero considerando el cansancio, las numerosas paradas, la espera del ferri y una última parada para comer antes de casa nos dieron las 3 y media de la mañana, que es la hora a la que empieza de nuevo a clarear. Cuesta creerlo pero así es. Aunque el sol no sale hasta más tarde puedes ver luz desde las 3 y pico. Cosas del norte.


Ultimos rayos de sol

Atardecer 

Todas las fotos han sido tomadas por mi compañera de viaje, Simina.

Y como propina, una última para ilustrar lo que en escalada mis amigos y yo solemos llamar "el post" Espero volver a los fiordos y poder probar la roca. Hasta otra.



1 comentario:

  1. Magníficas descripciones. Parecía que yo misma hubiese estuviese estado ahí.

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