Es irónico que decidiera abrir un blog sobre escalada (entre otras cosas) ahora que no puedo escalar. Quizá por eso mismo lo hago.
Actualmente vivo en un país llano, o al menos sin montañas ni rocas. Sólo hay pequeñas colinas de hierba. Y yo no soy muy amante de rocódromos, aunque viendo el panorama tendré que visitar alguno pronto para quitarme el mono.
Llevo casi dos meses sin ver montañas y sin escalar. A veces sueño que trepo. Veo vídeos de escalada, o blogs de montañeros, alpinistas, escaladores... También veo y leo todo lo que mis amigos me envían sobre sus días en la roca. ¡Maldita envidia sana! Pero bueno, es un consuelo saber que ellos siguen ahí y que cuando vuelva tendré compañeros con los que salir.
Mientras tanto, todo mi contacto con la naturaleza se limita a paseos por el bosque, o en bici. No es que sea poco, pero es muy distinto a lo que estoy acostumbrado.
Donde estoy, casi un tercio del territorio está cubierto por bosques. Además, los pequeños pueblos están muy bien integrados. No suponen un gran impacto para la naturaleza, o al menos no tanto como en otros lugares. Prueba de ello es la facilidad con la que me encuentro animales paseando por las calles, a veces incluso en la puerta de mi casa. Los más abundantes son ciervos y cigüeñas, hay a montones, pero también algunos ratones y topos que aparecen lo mismo en el bosque, como en el parque donde los niños juegan al fútbol.
Otro gran atractivo de la vida natural aquí son los lagos. Hay muchos, muy extensos y muy profundos. En algunas zonas alcanzan hasta los 65 metros de profundidad. Y lo mejor de todo es que el agua es bastante clara para bucear, ya que el fondo no es fangoso. Otra ventaja para el buceo es que al tratarse de un lago no hay grandes corrientes ni olas, así que cualquier día es válido para la inmersión, siempre que puedas aguantar el frío o tengas un buen neopreno, claro.
En fin, supongo que cada parte del mundo tiene lo suyo. Si todo fueran montañas no sería tan divertido, así que ahora toca vivir y disfrutar de la naturaleza a nivel del mar, en plano, y con una mayoría de días lluviosos o nublados. Al fin y al cabo la belleza está en todas partes.
Llevo casi dos meses sin ver montañas y sin escalar. A veces sueño que trepo. Veo vídeos de escalada, o blogs de montañeros, alpinistas, escaladores... También veo y leo todo lo que mis amigos me envían sobre sus días en la roca. ¡Maldita envidia sana! Pero bueno, es un consuelo saber que ellos siguen ahí y que cuando vuelva tendré compañeros con los que salir.
Mientras tanto, todo mi contacto con la naturaleza se limita a paseos por el bosque, o en bici. No es que sea poco, pero es muy distinto a lo que estoy acostumbrado.
Donde estoy, casi un tercio del territorio está cubierto por bosques. Además, los pequeños pueblos están muy bien integrados. No suponen un gran impacto para la naturaleza, o al menos no tanto como en otros lugares. Prueba de ello es la facilidad con la que me encuentro animales paseando por las calles, a veces incluso en la puerta de mi casa. Los más abundantes son ciervos y cigüeñas, hay a montones, pero también algunos ratones y topos que aparecen lo mismo en el bosque, como en el parque donde los niños juegan al fútbol.
Otro gran atractivo de la vida natural aquí son los lagos. Hay muchos, muy extensos y muy profundos. En algunas zonas alcanzan hasta los 65 metros de profundidad. Y lo mejor de todo es que el agua es bastante clara para bucear, ya que el fondo no es fangoso. Otra ventaja para el buceo es que al tratarse de un lago no hay grandes corrientes ni olas, así que cualquier día es válido para la inmersión, siempre que puedas aguantar el frío o tengas un buen neopreno, claro.
En fin, supongo que cada parte del mundo tiene lo suyo. Si todo fueran montañas no sería tan divertido, así que ahora toca vivir y disfrutar de la naturaleza a nivel del mar, en plano, y con una mayoría de días lluviosos o nublados. Al fin y al cabo la belleza está en todas partes.


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