martes, 18 de agosto de 2015

Buceando

3...2...1...Inmersión.







No es tan bueno como pensaba. La visibilidad en el lago es muy escasa apenas te alejas de la orilla. Todo se vuelve verde. Por eso y porque buceo en apnea y no soy muy experto que digamos, prefiero no bajar mucho. Además, cerca de la orilla hay más cantidad de plantas, y entre ellas pequeños peces que salen raudos en cuanto notan mi presencia. He podido distinguir tres especies diferentes. En zonas más alejadas hay algunos más y de mayor tamaño pero sólo he podido verlos desde la barca al atardecer, cuando saltan a la superficie.

Sin embargo, a pesar de no ser tan atractivo como el mediterráneo, el lago es muy popular entre buceadores más avanzados. Uno de los motivos es la arqueología submarina. Hay restos de antiguas barcazas del siglo XV y rocas talladas con símbolos y pequeños dibujos esquemáticos. Como digo, eso es para los que usan bombona. Lo que sí pude ver yo son los restos de un puente que en su día unió el pueblo con una de las islas del lago. Algunos de los travesaños de madera quedaron sumergidos de manera más o menos vertical, así que es posible verlos a tan sólo un metro y medio de la superficie. 


De vuelta a la barca, se puede uno secar al solecito mientras rema en busca de otra islita donde volver a sumergirse. Quizá sean precisamente las islas lo que hace especial este la
go, o la cerveza en la barca de vuelta a tierra firme... A veces el buceo es lo de menos.







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