Es irónico que decidiera abrir un blog sobre escalada (entre otras cosas) ahora que no puedo escalar. Quizá por eso mismo lo hago.
Actualmente vivo en un país llano, o al menos sin montañas ni rocas. Sólo hay pequeñas colinas de hierba. Y yo no soy muy amante de rocódromos, aunque viendo el panorama tendré que visitar alguno pronto para quitarme el mono.
Llevo casi dos meses sin ver montañas y sin escalar. A veces sueño que trepo. Veo vídeos de escalada, o blogs de montañeros, alpinistas, escaladores... También veo y leo todo lo que mis amigos me envían sobre sus días en la roca. ¡Maldita envidia sana! Pero bueno, es un consuelo saber que ellos siguen ahí y que cuando vuelva tendré compañeros con los que salir.
Mientras tanto, todo mi contacto con la naturaleza se limita a paseos por el bosque, o en bici. No es que sea poco, pero es muy distinto a lo que estoy acostumbrado.
Llevo casi dos meses sin ver montañas y sin escalar. A veces sueño que trepo. Veo vídeos de escalada, o blogs de montañeros, alpinistas, escaladores... También veo y leo todo lo que mis amigos me envían sobre sus días en la roca. ¡Maldita envidia sana! Pero bueno, es un consuelo saber que ellos siguen ahí y que cuando vuelva tendré compañeros con los que salir.
Mientras tanto, todo mi contacto con la naturaleza se limita a paseos por el bosque, o en bici. No es que sea poco, pero es muy distinto a lo que estoy acostumbrado.
